Monitoreos Ambientales Participativos

Antes de iniciar con el desarrollo de este artículo, es necesario diferenciar entre “monitoreo” y “vigilancia”. Este último es importante para observar tendencias y niveles de cumplimiento, por lo tanto podemos decir: se debe vigilar el cumplimiento y monitorear la ejecución.

Dicho lo anterior debemos tener en cuenta que los objetivos, extensión, período, clases y tipos de monitoreos deben ser asistidos por las mejores y más sensibles técnicas disponibles, así como de la instrumentación adecuada para el levantamiento veraz de información y su adecuado registro y procesamiento de los resultados de dichos procesos.

Al ser mecanismos altamente técnicos y complejos, es necesario -por su naturaleza- integrar a los actores claves o stakeholders que circundan a las organizaciones (aquellos que ejecutan proyectos, obras y actividades específicas) y desarrollan monitoreos ambientales, a fin de lograr un acercamiento sincero en busca de generación de confianza en sus relaciones internas y externas.

Las organizaciones deben analizar y contribuir al desarrollo de un adecuado monitoreo ambiental participativo incorporando métodos e indicadores significativos para los actores que participan y que deben estar también acordes a las necesidades, intereses, expectativas y temores de los mismos.

Existen varias metodologías para una adecuada participación en dichos procesos como por ejemplo: vigilancia, procesos de observación, comités de monitoreos hasta la inclusión de expertos técnicos independientes; además es importante tener en cuenta la gobernabilidad de los monitoreos ambientales participativos que puede ser asumida por las organizaciones ejecutoras de actividades que impactan en el ambiente, organizaciones gubernamentales, universidades, entidades independientes, instituciones internacionales o por una organización civil organizada.

Al aplicar una metodología se debe tener en cuenta que los roles de participación deben estar bien definidos y que estos pueden variar en función al nivel de complejidad y requisitos técnicos de los monitoreos dando como resultado una metodología híbrida de los modelos presentados.

Como conclusión, recordemos siempre que los monitoreos ambientales participativos no son sólo científicos, sino también sociales, políticos, y culturales, que requieren de mucha flexibilidad y adaptabilidad a las condiciones y contextos de las áreas de influencia y estudio.

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