Enfrentando la decisión de jubilación

En este contexto, es importante informar de manera adecuada y oportuna a los afiliados para que puedan analizar su situación patrimonial y familiar, así tomar una buena decisión de la que después no se arrepientan. Desde el mes de mayo del presente año, los afiliados a las AFP iniciaron el trámite para el proceso de devolución a nivel nacional. Quienes pueden acceder a esta devolución son los afiliados mayores de 65 años o personas que cumplan con los requisitos del Régimen de Jubilación Anticipada – REJA.

En este proceso los afiliados reciben asesoría por parte de las AFP para la toma de decisión con la entrega de una constancia de las estimaciones de retiro y/o pensión. Posteriormente, el afiliado tiene un mínimo de siete días hábiles para evaluar las opciones que tiene. A partir del octavo día, el afiliado podrá comunicar su decisión a la AFP y en caso decida retirar parte o el total del fondo recibirá su dinero en un máximo de 3 días hábiles después de suscrita su decisión.

Por otro lado, preocupa el hecho que la mayoría de la gente no comprende a cabalidad qué implica contratar una pensión con una aseguradora como una renta vitalicia.

Con la intención de clarificar algunos conceptos, es importante indicar que cuando se contrata una renta vitalicia, se transfiere al asegurador tres “riesgos”:

  1. El de longevidad, es decir, vivir muchos años y quedarse sin dinero para vivir por agotamiento de su fondo acumulado;
  2. El crediticio, asociado al riesgo de las inversiones de las que uno participa a través de su fondo y
  3. La volatidad del valor de dichas inversiones.

Sobre el riesgo crediticio, la cuestión es simple: si uno tiene un fondo ahorrado en su AFP, éste está invertido en bonos, acciones y demás instrumentos financieros. Si alguna acción o bono pierde valor, estamos frente a un riesgo de volatilidad (que todos conocemos pues lo vemos en nuestros estados de cuenta mensuales); pero si una empresa quiebra o un emisor de bonos no paga, estamos ante un evento de riesgo de crédito, en virtud del cual se da una pérdida permanente o de “capital”. Al tener una renta vitalicia, es la Aseguradora la que asume dicho riesgo y el cliente literalmente “ni se entera”.

Es de suma importancia que todos los afiliados cuenten con la mayor información posible para que conozcan de forma oportuna todos los elementos de juicio que les permitirán tomar una decisión financiera en su mejor interés personal y familiar. De lo contrario, luego vendrán los reclamos y lamentos.

 

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